El Casino Borgata demanda a Phil Ivey por un caso idéntico al del Crockford Casino de Londres

Para todos aquellos que regularmente pasáis por nuestras páginas, estaréis de sobras informados del caso que Phil Ivey tiene abierto contra el Crockford Casino de Londres, el cual teóricamente adeuda 12 millones de euros al astro californiano.

Meses atrás, el establecimiento londinense congeló una transferencia millonaria a Phil Ivey, por existir indicios de trampas en una partida de límites astronómicos de Punto y Banca (también conocido como Baccarat).

Con el paso de los meses, y según se iba dando a conocer mayor información sobre el asunto, algunos detalles más concretos sobre el caso fueron saliendo a la luz. Por lo visto, Ivey fue capaz de aprovecharse de una imperfección en el corte de las cartas, que permitía a éste saber cuándo debía apostar y cuándo no, con la inestimable ayuda de una acompañante de origen asiático.

Meses después, Phil Ivey admitía que “era capaz de leer las cartas, pero no hice trampas”. Entonces muchos nos preguntábamos: ¿trampa o picardía?

El caso quedó en “stand by”, y a día de hoy todavía no sabemos qué pasará con esos 12 millones que supuestamente uno de los casinos más longevos de Londres adeudan al jugador americano. Sin embargo, esta noche ha saltado a la luz una información que coincide de forma sospechosa con este caso.

La pasada madrugada, el New Jersey Law Journal destapaba un escándalo casi idéntico al que comentábamos, con el mismo protagonista pero en un marco distinto.

Según parece, el Casino Borgata de New Jersey ha demandado a Phil Ivey por supuestas “trampas” de nuevo en una partida de Baccarat iniciada en abril de 2012 en la que el jugador americano salió del establecimiento de New Jersey con 9,6 millones en su bolsillo tras varias sesiones.

El caso es idéntico al sucedido en Londres. De nuevo Phil Ivey contó con la ayuda de una jugadora de origen asiático, de la cual esta vez sí se ha conocido su identidad, Cheng Yin Sun, y de nuevo la táctica fue la misma que ambos llevaron a cabo en Londres.

Alegando una superstición de Yin Sun, pedían al repartidor (que también hablaba mandarín por expreso deseo de Ivey) que diera la vuelta a ciertas cartas. Supuestamente, de esto se aprovecharon Ivey y su colega para acabar levantando casi 10 millones del establecimiento de New Jersey.

La primera sesión celebrada en abril, acabó con Ivey ganando 2,4 millones de dólares, una cifra que se fue hasta casi los 10 millones meses después, tras varias visitas del astro americano al Casino Borgata. Cada vez que éste volvía, en mayo, junio, julio y octubre, Ivey solicitaba al casino que pusiera al mismo crupier en su mesa, para así poder comunicarse con la jugadora de origen asiático.

La demanda del Casino Borgata no solo ha sido interpuesta contra Phil Ivey sino también contra Gemaco Inc. la compañía fabricante de las barajas que se usaron en esta partida, y de las cuales por lo visto, Ivey supo aprovechar una supuesta imperfección.

Esta es la primera información que ha saltado a la luz en las últimas horas, aunque teniendo en cuenta el protagonista y el factor de reincidencia, seguro que el asunto hará correr dios de tinta.

Nosotros nos volvemos a hacer la misma pregunta: ¿trampa o picardía? Una cosa sí es cierta: resulta una casualidad muy sospechosa, que el mismo jugador se haya visto implicado en dos escándalos de naturaleza tan idéntica, en ciudades y establecimientos tan distintos.

¿Cómo acabará este culebrón, cuando el otro todavía no ha llegado a su fin?

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