En 2011 saltaba a la luz pública el caso de las partidas de high stakes a las que asistían importantes actores de Hollywood como Tobey Maguire, Ben Affleck, Matt Damon o Leonardo DiCaprio. En ellas un empresario llamado Bradley Ruderman habría perdido importantes cantidades de dinero que procedían de los fondos de inversión que gestionaba. Ahí se destapó el escándalo.








